Provincia de Salta


Salta es una provincia singular. Surcada por montañas y desiertos, por selvas y salares, por quebradas, valles y llanuras, su geografía no sabe de límites ni de monotonía.


El ojo avizor e inquieto que viene a descubrirla se deslumbra permanentemente, incitado por lo inesperado que sorprende en cada curva del camino, en cada casa ancestral, detrás de cada cerro.


Pero si la retina no tiene descanso, el alma del viajero encuentra, en cambio, una paz profunda que se impregna en sus huesos. Es la misma que se percibe en el hablar de los pobladores de los valles y la Puna, en los ojos mansos de las llamas y en el tibio sol de la famosa y míticamente sagrada siesta salteña.


Como si el tiempo pudiera pasar vertiginoso y a la vez quedar inmovilizado en un instante, así asume Salta sus años. Cual coqueta señora, rejuvenece y se sube a la ola de las modas, se viste de glamour y de fama.  No por eso pierde el aire reposado de antaño, sosegado rastro de un pasado que florece en cada poro.


Orgullosa, Salta se revela al visitante y en un suave murmullo le confiesa: "Mira, ésto soy y ésto es lo que he sido".


Te invitamos a verla, a escucharla, a sentirla. A palpitarla desde aquí. A vivirla.


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